Economía Cultural
- Lissette Estefanía López Altamirano

- Feb 23, 2021
- 5 min read

Las ciencias sociales han estudiado las distintas concepciones de la cultura, es así que la economía al considerarse una ciencia social puede enfocarse al análisis de la cultura, además de simplificar las relaciones entre las variables con el fin de comprender ciertos comportamientos del ser humano. La relación más importante entre economía y cultura es el valor cultural. Es importante saber que la economía cultural es conceptualizada como “la rama de la economía que se enfoca en la producción, intercambio, distribución y consumo de bienes y servicios culturales 1 ” (Towse, 2003,1); además, considera las preferencias. Entonces, conocer el valor cultural facilita el diseño de políticas culturales para la correcta intervención e inversión pública con el objetivo de alcanzar un óptimo desarrollo multicultural y fortalecer la identidad nacional que muchas veces se ve afectada por las crisis económicas.
Pensamiento económico cultural y la valoración
Necesitamos conocer como en algunas bases teóricas se integró a la cultura a lo largo del tiempo. A partir del enfoque económico clásico de Smith, Ricardo y Marshall, la división del trabajo necesita de bienes materiales para la producción; la cultura era considerada un servicio intangible y de gasto superfluo de los capitalistas de la época. Se excluyó la intervención del Estado, ya que el costo no se consideraba una inversión a pesar del beneficio en la educación, desarrollo de habilidades y libertad de elección que ya representaba el arte.
Por su parte, los marginalistas integraron la escasez en los bienes y servicios involucrados en la labor de las organizaciones culturales que obtenían utilidades y en la remuneración de los artistas (Palma y Aguado, 2019). El sector cultural no contribuía a la acumulación de capital y al desarrollo industrial, es decir se consideró solo a la mano de obra en la producción del arte, mas no el arte en sí mismo.
Por otro lado, Keynes señalo el nivel de ocupación era inelástico frente a los salarios, por lo tanto, las actividades culturales se relacionaban al tiempo de no trabajo (ocio). Se considera la intervención del Estado en el financiamiento del sector cultural y la disponibilidad de los bienes y servicios culturales. Más adelante, Robbins integró a la economía cultural en el análisis de preferencias por la experiencia del consumo y la formación de precios del mercado de arte (Palma y Aguado, 2019).
Indiscutiblemente, la visión desde la teoría económica ha beneficiado en la investigación, la conceptualización y el desarrollo de la metodología empírica en el análisis de la económica cultural. En las últimas décadas, Arjo Klamer (2011) considera las características de los bienes culturales, la formación de preferencias y el valor cultural. El valor cultural simboliza tanto la identidad y el beneficio; se ha comprobado que los valores culturales cambian en el tiempo según la coyuntura, la educación, el financiamiento e inversión y las políticas relacionadas.
Se afirma, que el sector cultural está integrado por bienes y servicios culturales que pueden determinar su valor y expresarse en términos económicos y monetarios. Entre los métodos de valoración esta el método de valoración contingente (MVC) que considera las preferencias individuales hacia los bienes culturales y el método de precios hedónicos que determina los precios y las cantidades según sus distintas características y valores (estéticos, espirituales, sociales, históricos, simbólicos, de autenticidad, existencia, prestigio, elección, educación y legado) que son difíciles de reflejarse en el mercado y determinan mejor beneficio de los bienes y servicios culturales; siguiendo los supuestos que los atributos del bien instauran la utilidad más no el bien en sí mismo y que un bien tiene diferentes características que pueden ser las mismas de otro bien (Palma y Aguado, 2019).
Pero el fin, no solo es determinar el valor sino saber cómo conservarlo, es decir, que tan importante es un bien o servicio cultural para la comunidad y cuanto financiamiento necesita para ser mantenido o conservado; por ejemplo, las construcciones históricas consideradas patrimonio cultural tienen muchos valores intrínsecos que al conservarse generan una mayor retribución y beneficio a la ciudad, tanto en el turismo como en el avaluó de las construcciones y viviendas que están a su alrededor.
El cambio cultural
Podemos decir que el mundo está viviendo un gran cambio cultural y la cultura genera grandes impactos económicos y sociales, ya que todo acto humano tiene un impacto económico, acompañado por el cambio en las preferencias de las personas sobre todo de los jóvenes, esto se debe a una mayor importancia atribuida a las experiencias de vida que están vinculadas a las actividades culturales y turísticas.
Por lo tanto, el sector cultural busca ser competitivo y cada vez necesita más recursos financieros, infraestructura y capital humano para facilitar las actividades culturales y turísticas; las cuales crean nuevas fuentes de empleo a nivel local, ayudan al crecimiento económico y, por ende, inciden en el PIB. Por ejemplo, en Ecuador el sector cultural represento un 1,87% del PIB y un gasto público cultural de 0,22% en el año 2018. En el 2019, el porcentaje de empleo cultural adecuado en relación al total de población ocupada fue un 4,43% (MCP, 2020).
En primera instancia, el sector cultural fue cuantificado solo por el trabajo que generaba, pero con el tiempo integró ciertas variables y valores en sus estimaciones. Es importante mencionar que se ha intentado desarrollar indicadores culturales comunes, pero no se ha logrado debido a la heterogeneidad cultural a nivel global, razón que dificulta tener una metodología de valoración común. Sin embargo, la mayoría de países han implementado metodologías específicas de valoración, cuentas satélites, sistemas de información estadística y sistemas de contabilidad nacional adaptados a la realidad cultural única de cada región, país y comunidad (Alday y Fernández, 2012). En el Ecuador a partir del año 2017, el Ministerio de Cultura y Patrimonio calcula la Cuenta Satélite de Cultura (CSC). De este modo, vemos que los datos son necesarios para el análisis del impacto en el sector cultural y otros sectores estratégicos relacionados a este.
Por lo tanto, el análisis de la cultura desde el enfoque económico obtiene información necesaria que influye para el Estado fortalezca los derechos a la identidad cultural, la educación y el desarrollo artístico, el progreso científico y los saberes ancestrales, e impulsar las condiciones económicas para conservar los beneficios culturales a nivel económico y social. Sin embargo, se conoce que el sector cultural tiene una dependencia de los fondos públicos, llevándolo a ser un sector estratégico insostenible, el mismo que se ve afectado en momentos de crisis financieras y recesiones económicas, por ejemplo, en el año 2020 en el Ecuador el sector cultural se vio fuertemente afectado por la pandemia estimándose pérdidas de hasta alrededor de $11.805.687, 50 (MCP, 2020).
En conclusión, el sector cultural necesita un financiamiento adecuado y una correcta administración pública; a su vez, debe optar por alternativas de autofinanciamiento e implementar políticas culturales efectivas, vincular a las empresas culturales, turísticas, artísticas, etc., considerar la tecnología e incentivar el turismo cultural nacional y extranjero con el fin de ser un sector sostenible que garantice el beneficio que nos da cultura a la sociedad, que es mucho mayor a cualquier presupuesto.
Bibliografía
Klamer, A. (2011). A pragmatic view on values in economics. Journal of economic methodology.
Ministerio de Cultura y Patrimonio- MCP (2020). Sistema integral de información cultural. Retrieved from https://siic.culturaypatrimonio.gob.ec/
Towse, R. A Handbook of Cultural Economics, Cheltenham, Edward Elgar Publishing, 2003.
Palma Martos, L., & Aguado Quintero, L. (2010). Economía de la cultura. Una nueva área de especialización de la economía.




Comments